sábado, 11 de mayo de 2013

La Pola de Joven

El pueblo de Guaduas era muy conocido, por comerciantes o viajeros que normalmente pasaban por allí, puesto que era una ruta muy comercial, aquellos visitantes que frecuentaban el pueblo de Guaduas y a quienes la noche sorprendía en el pueblo, aún sin terminar sus negocios, debían buscar refugio en el convento, en la casa de los Virreyes o en las casas del camino. Como los hospedajes se ocupaban muy rápido dejando algunos viajeros sin un lugar para dormir; Catarina y su esposo Domingo decidieron acondicionar la casa para huéspedes, siguiendo así la tradición de su padre Joaquín al dar albergue a quien lo necesitara. 

La Pola, siendo ya una señorita empieza a desempeñarse en las labores de la casa ayudando a atender a los huéspedes; también, acondicionó una pequeña parte de la casa para dar clases de escritura a los niños; poco a poco, seguía desarrollando nuevas habilidades, como corte y confección, clases que le fueron dictadas por la señorita Cañizares una mujer humilde, de ascendencia española. 


Algunas veces, Margarita Beltran, su madrina, le contaba a la Pola historias sobre la vida de su padre Joaquín; quien estuvo en la revolución, trabajando al lado del caudillo José Antonio Galán. Le narraba los acontecimientos, que suscitaron, después de firmar el acuerdo de las capitulaciones de Zipaquirá con los españoles. El caudillo José Antonio Galán, al igual que Joaquín, su compañero y amigo, temían que los españoles no cumplieran con las capitulaciones; marcha al occidente a interceptar las comunicaciones entre Santafé y Cartagena. Después de vencer al enemigo que lo persigue, viaja a Guaduas, donde es apoyado por aquellos que fabricaban cigarrillos y aguardiente, para seguir su camino hacia Mariquita donde da libertad a los esclavos de las minas de Malpaso, declarando abolida la esclavitud. Las sospechas fueron ciertas, los españoles incumplieron el acuerdo y tras perseguir a los comuneros, atrapan a Galán junto con los principales dirigentes de la revuelta el 13 de febrero de 1782, donde fueron apresados y condenados a muerte. Después de su muerte, Galán fue descuartizado, como escarmiento a todo el ejército comunero; sus restos terrenales fueron repartidos a todas las ciudades de la Nueva Granada, en donde provocó la rebeldía del pueblo contra la corona española. A Guaduas fue llevada la cabeza del héroe, allí se cuenta que fue puesta en una jaula de madera a la entrada de la villa, en un madero de gran altura y en la parte más pública, su rostro quedo mirando perdidamente hacia Charalá lugar de su nacimiento. 

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Pola a los 12 años

Al escuchar la historia de los comuneros, la joven Pola se siente muy orgullosa, ya que conoce la causa que fue defendida por su padre; también se siente impresionada por las acciones de los españoles al cometer un crimen tan atroz contra Galán. Éste fue un momento inspirador en la vida de nuestra heroína, ya que motivada por el ejemplo de su padre, decide seguir sus pasos. Su curiosidad la lleva a aguzar su oído al atender los huéspedes de la casa, al escuchar las conversaciones de los viajeros descubre una realidad vibrante en la nueva granada. Son muchos los promotores de la libertad, Antonio Nariño arriesga su cuello al traducir en clandestinidad la declaración de los derechos del hombre, avivando la inconformidad del pueblo; en todas partes se reparten panfletos clamando una revolución, se crean fuerzas guerrilleras en contra de la opresión.

A los 12 años, la Pola es ya toda una señorita, alta esbelta, de aspecto ágil, todo esto adornado con una sagaz inteligencia. Una mañana de mercado del año de 1808, la pequeña joven conoce a los hermanos Sabaraín: Alejo y Leandro. Entre Alejo y La Pola nace una buena amistad, Alejo intenta visitarla con frecuencia. La joven estaba muy atenta a la información que pudiese llegar a ser relevante incluso de las conversaciones con el joven Sabaraín. 

Las veladas en la casa de huéspedes eran amenizadas por la Pola que cantaba y tocaba la guitarra. Con su grupo de amigas cintureras bailaban y ensayaban los pasos de baile para las fiestas; la joven Pola bailaba de maravilla el torbellino, el bambuco y la polca, eran bailes enseñados e inculcados como costumbres de la época. Además, de pasar muy buenos ratos, las mujeres fabricaban sombreros de paja; sabían enrollar cigarros perfumados, zurcir encajes de filigrana; también, elaboraban confituras, preparaban la horchata y la naranjada que los sábados se mostraban en la Plaza Mayor.

3 comentarios:

  1. Excelente, las ilustraciones son muy buenas y el texto es muy claro, me gusta mucho

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  2. Es una excelente propuesta, que rescate nuestras raíces y brinde un matiz diferente, tanto con el texto como con lo gráficos, que permita una lectura amena y agradable para descubrir más sobre esta personaje tan representativo. Felicitaciones por su gran trabajo

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  3. Me parece estupendo este tipo proyectos, es interesante recrear un aspecto histórico de nuestro país, recordando las raíces de lo que en un momento fue la revolución más importante de nuestra patria, me parece genial, las tipografías e historia son muy buenas, y las ilustraciones tienen una gran intención .... felicidades muchachos.

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